
Keller YVYRARETA 17 (2010) 28-34
Revista Forestal YVYRARETA 17; Diciembre 2010 30
desciende el mensaje de los dioses” (Cacique Hilario
Acosta com. pers.). Los Ava Chiripa confeccionan
bateas de madera de cedro que cargan de agua, donde
se mojan la frente antes de iniciar una ceremonia para
adquirir fervor religioso.
La corteza y el leño del cedro y la resina del
incienso se utilizan en los rituales de iniciación y
después de los alumbramientos, en enjuagues
corporales destinados a proteger a las personas
susceptibles ante el acecho de entidades
sobrenaturales malignas. Los niños que lloran y se
quejan permanentemente también son sometidos a
este baño con el fin de ahuyentar al espíritu (kerái-ja)
que les causa ese estado. También se emplean estos
materiales en medicina para el espíritu, para tratar los
maleficios y exorcizar demonios. Con el fin de
proteger a su familia y evitar ser acosado por
espíritus de la selva, se recomienda a los padres de
niños pequeños o en gestación, orinar exclusivamente
en el tronco del incienso.
Los guaraníes sugieren que es frecuente que
los rayos ó descargas eléctricas que ocurren durante
las tormentas intercepten ejemplares de lapacho de
mayor altura (Fig. 1E), los cuales se encienden bajo
los efectos de este fenómeno. Ellos afirman que este
fuego primigenio y verdadero (tata ipy ete) es
enviado por el dios Tupã, por lo cual consideran una
bendición poder recogerlo y mantenerlo vivo el
máximo tiempo posible en los fogones de los
templos. Sin embargo CADOGAN (1948), menciona
que los guaraníes consideran atributos negativos a
este árbol “cuya alma indócil manifiesta su
malignidad hiriendo furtivamente, en forma invisible,
al hombre.
La cosmogonía guaraní rebosa de
admoniciones catastróficas, los líderes religiosos
anuncian el advenimiento de holocaustos tales como
fuertes vientos, diluvios, incendios y eclipses
permanentes asociados a la aparición de entidades
monstruosas (NIMUENDAJU 1914). Varios líderes
religiosos guaraníes afirman que solo puede resistir el
embate de estos cataclismos un templo erigido con
los materiales normalizados y conteniendo individuos
que ostentan gran fervor religioso. Un opygua (lider
religioso) que reside en el Parque Provincial
Esmeralda, erigió un cerco perimetral de troncos de
cedro y peteryvi en torno a su templo. Según él, es la
única manera de hacer frente a los fuertes vientos y al
embate de entidades monstruosas que se desatarán en
breve.
Medicina tradicional
El cedro y el incienso, al adjudicárseles tantas
virtudes sobrenaturales, también son los que tienen
mayor aplicación en medicina, especialmente debido
a que muchas de los trastornos físicos para los cuales
se emplean son consideradas síntomas de maleficios
(llagas, heridas, cefalalgias, lombrices, debilidad,
dolores corporales punzantes, hinchazones, etc.).
Ellos afirman que los animales de la selva se
restriegan contra los troncos de incienso para evitar
enfermedades.
El lapacho es utilizado en prescripciones
anticonceptivas, así como también para tratar dolores
musculares, tos, anemia e indigestiones.
Para el caso de las virtudes medicinales del
peteryvi, solo se ha registrado el empleo de la corteza
para aliviar odontalgias.
Usos misceláneos
La madera de cedro, al ser liviana y fácil de
labrar se emplea en la confección de canoas
monoxilas, que aún se utilizan hoy en día para vadear
cursos de agua importantes (Fig. 1F). También se
emplea este material para confeccionar cajas de
resonancia de instrumentos musicales, cilindro de
tambores, culatas de rifles y escopetas. Los troncos
de incienso se emplean para elaborar cuencos de
morteros, palos para hacer pozos de siembra y
elementos de peso de trampas para animales.
Las ramas de las cuatro especies se usan como
leña fina para encender el fuego o aumentar la
intensidad de las llamas. El lapacho y el incienso se
emplean también como tizones para mantener el
fuego, con preferencia de este último debido a que el
aroma que despide su combustión es muy fragante y
considerado antiséptico y repelente de insectos y
también de seres sobrenaturales.
La resina de esta especie es también usada
para aromatizar la infusión de yerba mate,
agregándose también con el mismo fin, al cuenco de
las pipas de fumar.
Aunque no sea usada actualmente, ni mencionada
como textil del pasado, el peteryvi, una especie
arbórea con corteza fibrosa ha sido presumiblemente
empleadas para este fin, debido a la conformación de
su nombre guaraní (KELLER 2009).
La floración del lapacho ha sido
tradicionalmente un indicador del calendario de
siembra de los guaraníes, determinando la época del
fin de las heladas, cuando es posible sembrar todos
los cultivos. Pero en los últimos años la regularidad
fenológica de ciertas especies parece presentar
variaciones, por lo que después de intentos fallidos de
siembras tempranas, muchos de ellos prefieren fiarse
de otras indicaciones, tales como el comportamiento
de ciertas especies de aves.
Aprovechamiento comercial
De acuerdo con registros arqueológicos, los
guaraníes habitan la provincia de Misiones desde
hace unos 1200 años (POUJADE 1995), un tiempo
de permanencia e interacción con el medio más que
suficiente para hallar valor práctico y dotar de valor
simbólico a los recursos locales, en especial a
aquellos más conspicuos, como los árboles de gran
tamaño, entre los cuales se encuentran “las maderas
de ley”. El empleo de las maderas nobles, sin duda se
debe remontar a épocas previas a la llegada del
hombre blanco, siendo las embarcaciones